Daniel Blog

October 14, 2006

Crónica de una cita anunciada.

Filed under: Anecdotas, Cita — daniel @ 4:43 pm

Contra todas mis predicciones y experiencia al respecto me decidí a hacerlo, acepte una “cita a ciegas”, podría sonar un poco descabellada la idea, sobre todo si tenemos en cuenta que mi ultima cita a ciegas fue una arreglada por mi amiga Irma durante el recreo de 2° en secundaria, en ese entonces todo salio bien. La celestina en esta ocasión fue la novia o futura esposa de Víctor: Laura (ya me dijeron como se llama), ella había quedado tan intrigada por el comentario que hice el día de mi cumpleaños sobre no saber si existía alguien para cada persona, que decidió que ella tenia la solución para mi (si, así lo dijo, y me sentí como la oveja descarriada), se suponía que la cita seria en un bar pequeño por división del norte el domingo.

Ese día salí de casa muy temprano para ir a la universidad pues debíamos tomarnos unas fotografías a las 9:30, después de no haber dormido mucho y enfurecerme con Jonny por llegar tarde, tomamos un camión y nos bajamos en Av. Insurgentes al bajar vimos una de las rarezas que solo puedes mirar si vas acompañado por mi, un auto particular había chocado con un camión y la parte delantera había quedado literalmente atascada debajo del camión, aun así afortunadamente no parecía haber problemas. Llegamos muy temprano a las islas solo para esperar a los demás, una hora mas tarde nos tomamos la fotografía y varias fotografías de amigos mas, todo termino cerca del medio día, me despedí de todos y fui hacia el metro solo para quedarme dormido y por poco quedar atrapado en el vagón, desperté justo a tiempo para salir y quedar algo aturdido por la situación y el sueño, llegue a casa y dormí placidamente hasta la tarde.

Cuando aceptas una cita a ciegas te enfrentas a algo desconocido, es una muy especial ruleta rusa, nunca sabes como será esa persona, por eso es importante tener una actitud adecuada y mentalizarte, ser positivo, esperar lo mejor y prepararte para lo peor, si haces eso, quien sabe tal vez te pueda tocar una grata sorpresa.

También esta el otro lado de la moneda en el cual ni siquiera existe el factor sorpresa, que fue en realidad lo que me paso, llegue puntual (muy a pesar de que es una cualidad que no tengo) a la cita, pedí una cerveza y espere pacientemente a que Jimena (se supone que así se llama) llegara, pero vi pasar los minutos y no sucedía nada, pasados cuarenta minutos y sin un recado o llamada de por medio me fui del lugar, había llegado a un estado en el cual no comprendía la situación, ¿me habían dejado plantado?, o llego, me vio y ¿huyo a su casa a contárselo a alguien confiable?, de cualquier forma no importa en lo absoluto como haya sido, si hubiera llegado tal vez habría sido una terrible cita y toda la conversación existente se habría reducido a una mala entrevista mutua.

Al llegar a casa y mientras disfrutaba de un vaso de leche con galletas oreo, me di cuenta que no es así como debía funcionar, había tocado un fondo muy especial, había dejado que una completa extraña hiriera mis susceptibilidades, acaso si yo mismo no se lo que quiero ¿podría cualquiera de las posibles celestinas saberlo mejor que yo?, la situación me había mostrado algo mas cuando la analicé mas a fondo, decidí que en un futuro no debo tener tantas expectativas sobre algo, seré un optimista moderado y dejare que el destino (obviamente la suerte no, ella siempre busca la forma) me sorprenda.

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