Del día del anti-cumpleaños.
Cuando decimos que celebramos el cumpleaños de alguien, en realidad estamos hablando del aniversario de su nacimiento, aquel día en que llego a este mundo. En esta parte del planeta por lo general ese día va acompañado de una canción de cumpleaños, seguido de un pastel, por tradición el pastel va decorado con velas y son tantas como la edad del festejado, otra característica es el deseo de cumpleaños, el cual se supone que solo se cumple si se apagan todas las velas del pastel.
Hace unas semanas fue mi cumpleaños, y dado que al parecer las historias “raras” de mi vida son las que mas les agradan, pues les relatare lo que paso ese día. Me desperté un poco tarde y por ello llegue tarde (nada fuera de lo normal) a mi primera y única clase, ya en la escuela recibí unas cuantas felicitaciones por mi cumpleaños, con proposito de ir a casa y no hacer nada en todo el día caminaba desde la facultad hacia el metro y recibí una llamada al celular, se trataba de Rene un muy viejo amigo de la secundaria, hacia algún tiempo que nos habíamos puesto de nuevo en contacto.
- ¿Que onda?, ¿A que hora nos vemos?
- ¿Para que?, ¿de que hablas?
- No recuerdas que ya habíamos planeado ver al Víctor, Alejandro y Felipe.
- ¿?, WTF!, ¿neta? ( deseando que fuera mentira) :S
- Humm, ¿pueden a las 2 en el Vips que esta aun lado de plaza manzana?
- Ok, yo les aviso sale ahí te veo.
Seguí caminando esta vez tratando de hacer algo de tiempo pues aun faltaba para la hora indicada y fue ahí que recordé que era verdad hacia unas 2 o 3 semanas me encontré a Rene en el Messenger y me dijo que seria bueno reunirnos todos para vernos aprovechando que la algunos trabajaban por la zona y tomando como pretexto mi cumpleaños así es como fue. Al llegar pensé que era muy temprano, pero en realidad no era así yo estaba retrasado y aun no llegaba nadie, espere por cerca de un cuarto de hora hasta que llegaron Víctor, Alejandro y su novia, nos saludamos y comenzamos a platicar y un rato después llego Rene, nunca supimos que paso con Felipe.
De la platica me entere de varias cosas, Víctor y su novia (no recuerdo como se llamaba, lo lamento) tienen planes de boda, Alejandro es contador publico y Rene trabaja para Cinemex como supervisor. En algún momento entre la plática sobre las elecciones y la segunda taza de café me sentí incomodo, todo el mundo hablaba de sus logros y me felicitaban por mi cumpleaños, Víctor y su novia me hablaban de cosas disparatadas como casarse y sentar cabeza (el terrible tema otra vez), me preguntaban cuando iba a casarme yo, si tenia novia, Rene y Alejandro me hablaban de su trabajo y de cuanto lo disfrutan.
No lo se, me sentía atrapado, esta charla lejos de ser disfrutable se había vuelto frustrante pues me daba cuenta de que esa parte sobre que las personas crecen y cambian se había vuelto cierta, ellos se habían vuelto un poco mas grises, me parecían mas serios, sus gustos habían cambiado, me parecía que no teníamos mucho en común salvo las experiencias pasadas, contando con que hacia cerca de 5 años desde la ultima vez que los vi.
Son las 3:50pm y Daniel como rehén de la conversación interminable de Alejandro con Rene sobre consejos contables, en ese momento la novia de Víctor toma sus bolsa y nos extiende sobre la mesa las invitaciones de su boda, cortando de tajo la conversación (gracias a dios!), todos agradecemos y prometemos no faltar. Media hora después salí de ahí y camine hacia el metro y reflexione que igual que estas personas eran diferentes yo también lo era pero a mí particular manera.
Al llegar a casa me encuentro con el hecho de que mi hermana tuvo la ocurrencia de comprar un pastel, acepto las felicitaciones pero me niego rotundamente a que me canten las mañanitas, al sacar el pastel para cortarlo justo en ese momento descubrimos que ocurrio una confusión no solo no es como se pidió, el pastel ya no es comestible, así que me quede con las ganas de pedir el deseo, el cual muy probablemente seria que el siguiente año tuviera un anti-cumpleaños. Dos días después el pastel ya devuelto y fresco llego a casa y a manera de disculpa las velas fueron gratis, el problema es que es sábado y no hay nadie en casa como para volver a festejar mi cumpleaños, esa ironía hace que de alguna manera me divierta mi mala suerte.