El verano de cada año es recordado por muchos como el verano en que van de vacaciones a la playa y conocen a “alguien especial” ó simplemente se la pasan bien con los cuates en cualquiera que sea el destino turístico elegido. Un servidor por su parte lo recuerda como la época en que hay que tomar medidas preventivas para no ser el blanco de un ser por demás terrorífico, me refiero por supuesto a “el mosquito”, el mosquito es un ente que logra sacarme de mis casillas, solo para citar la mas reciente de mis desventuras me encontraba leyendo un libro y en algún momento entre la 1 y las 2 de la madrugada me canse y decidí dormir pues debía levantarme temprano (pobre iluso, aquí comienza la pesadilla).
Por lo general siempre tardo en conciliar el sueño, esta vez no fue la excepción, habían pasado solo cinco minutos desde que apague la luz de mi cuarto cuando escucho el infame sonido del enemigo, el zumbido insoportable que amenazaba con atacarme así que me tape con el resto de las cobijas, pero al estar tapado con el resto de las cobijas me desespera, no puedo dormir con las cobijas sobre mi cara, así que me destape y ahí seguía el mosquito con su típico zig-zag y zumbando de un lado a otro, no lo soporte mas y fui a la cocina, de la despensa saque los repelentes en forma de espiral comprados para la ocasión y que muchas veces habían sido efectivos, los puse en un lugar seguro y me dispuse a dormir cerré los ojos y trate de conciliar el sueño nuevamente.
De pronto me doy cuenta que el esta cerca de mi zumbando tan terriblemente como siempre como burlándose de mi (inserte aquí su música de suspenso preferida), no pude seguir así eso me pareció un reto y me levante de la cama para ver como es posible que los repelentes no lo aniquilaran, sucede que se apagaron, rayos! y el gas del encendedor ya se terminó, caminé a la despensa de nueva cuenta y esta vez veo mi segunda arma secreta, se trata de otro repelente pero este en forma de tabletas (Daniel piensa: esto debe acabar con esta guerra!), me sentía como el feliz poseedor de la bomba atómica listo para lanzarla sobre Hiroshima jaja.
Lo que sucedió fue peor aun eran las 3.30 de la mañana y yo estaba tratando de dormir sin conseguirlo por que las tabletas no lograban nada, maldita sea parecía algo eficiente, para estas horas de la noche me sentía igual a la pantera rosa tratando de matar a la termita. Para esta hora de la noche ya había encendido la pc y estaba apunto de preguntar como matar mosquitos escurridizos a mi único mejor amigo disponible a esa hora: google, pero en algún momento el fue mas intrépido y listo que yo y valoró bien sus opciones así que pidió refuerzos, ya no se trataba de solo uno, ni de dos, eran tres los mosquitos, en algún momento pensé en dar por terminada la batalla (por perdida obviamente, recordemos que hasta aquí ya había hecho mucho mas de lo que estoy dispuesto a hacer ante una plaga).
Después de un rato de mirarlos desafiantemente, mi orgullo pudo mas y entonces recordé que algo que podría ser mi ultima estrategia, se trataba de un potente insecticida que estaba en una vieja caja de herramientas, lo saqué no parecía nada confiable, para engañarlos necesitaba algo que los atrajera así que puse una lámpara en la mesa de mi cuarto y ahí mientras se reunían atraídos por ella rocié mi cuarto con el insecticida, para cuando me di cuenta de lo que hacia sólo atiné a cerrar la puerta, finalmente eran las 4.45 de la mañana yo había ganado la batalla y terminé durmiendo en la sala.